“Helena, víctima o victimaria”. Una mirada controversial sobre la construcción de la identidad en Hegel.
Trabajo realizado en base a la pelicula rusa "Helena", drama en el que una mujer de pocos recursos asesina a su marido para beneficiar a su familia.
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL NORDESTE
FACULTAD DE HUMANIDADES
TRABAJO DE POSGRADO
"Hegel Lector de nuestro tiempo. Aspectos hermenéuticos y ético-políticos de su filosofía.
Prof. Disertantante: Dra. María José Rossi. Escritora y doctora en Filosofia por la UBA, especialista en Hermenutica. Primer premio: "Cine, Filosofía y psicoanálisis: hacia una hermenéutica de la imagen-movimiento". Disertante de inumerables cursos en todo el país y actual Docente de la UBA.
Tema: "Helena, víctima o victimaria". Una mirada controversial sobre la construcción de la identidad en Hegel.
Prof. y Lic. Moauro Betania.
Año: 2015
"Helena, víctima o victimaria". Una mirada controversial sobre la construcción de la identidad en Hegel.
La relación que se despliega entre los seres humanos es complicada y conflictiva por naturaleza, pero ciertamente, es plausible poder analizarla desde un punto de vista específico, por ello lo que intentaremos a partir de estas breves líneas es poder contestar al interrogante sobre el hecho de sí Helena, la protagonista de la película, "Helena" es desde la filosofía hegeliana, culpable, en cuanto que ha asesinado a Vladimir, su marido, o si en todo caso, es una víctima que obró de tal modo por no tener otras alternativas.
En principio podemos argüir que, cuando Hegel se refiere a la autoconciencia afirma que ésta está constituida por dos momentos, en el primero se da como conciencia relacionada a un mundo sensible y externo y en el segundo como una unidad en que se da una relación consigo misma y en donde el mundo se muestra como una subsistencia, pero como una subsistencia que es solo manifestación o diferencia, que no tiene en sí ningún ser. Ahora, de esta contraposición entre el fenómeno y su verdad surge por esencia, su propia verdad, y esta es la unidad de la conciencia consigo misma que nos remite a la apetencia, es decir, al deseo. [1]
Tenemos, pues, que comprender que en estos términos, la configuración de la identidad de esta autoconciencia se da del mismo modo, siempre mediatizada por dos polos, puesto que, solo en la medida en que cada autoconciencia es considerada como un ser mediado por la relación que mantiene con otra autoconciencia, se puede comprender que la relación que se produce entre ambas es netamente conflictiva. Ambos son dos extremos que de algún modo se rechazan pero que a la vez se necesitan, pues, la identidad de cada uno solo es obtenida mediante el reconocimiento de un otro que se enfrenta como lo distinto. "... la autoconciencia es en y para sí en cuanto que y porque es en sí y para sí para otra autoconciencia; es decir, solo es en cuanto se la reconoce... El doblamiento del concepto de esta unidad espiritual en su duplicación presenta ante nosotros el movimiento del reconocimiento..."[2]
Ahora bien, la distinción en cuanto negación es una concepción primordial del pensamiento hegeliano, pues, reiteramos, solo en la medida en que puede uno reconocer al otro primero como lo opuesto, lo diferente, lo otro que no soy yo, es decir, como un no-yo, puede a su vez éste realizarse como autoconciencia plena y libre. El problema es que en dicha tensión las posturas no son siempre claras. Es decir, para Hegel, no hay una sola manera de posicionarse positivamente en el mundo, sino que, todo posicionamiento es en realidad ubicación frente a otros de los que me diferencio al negarlos y en relación con los cuales obtengo una identidad que es además relativa y móvil; de modo que, no podría mantenerse fija y estable, pues las relaciones se encuentran enmarcadas siempre dentro de la relatividad propia de la situación en la que me hallo en este momento.
Así, por esta razón, el determinar si Helena es o no una asesina nos obliga, en primer lugar, a tener que revisar como fue conformada esta identidad frente a aquel otro que es Vladimir.
Nos estamos refiriendo aquí, no solo a dos autoconciencias que se encuentran inmersas en una sociedad que los supera, en el sentido de que cada uno se encuentra apreciando su mundo desde una total subjetividad, pues, Helena como parte de una clase vulnerable y desamparada frente a un Estado aparentemente ausente, atraviesa sus días de forma monótona, asistiendo a su esposo, cual si fuese aún la enfermera que era en tiempos de su juventud. Helena no ha abandonado esta asistencia, al que en cierta medida, lo necesita.
Hasta este punto, incluso el espectador podría presuponer que el que en definitivas necesita de Helena es Vladimir. En efecto, este último probablemente le doble la edad a la misma, sus necesidades básicas como la comida, la ropa y demás atenciones son propiciadas y satisfechas por ella, empero, no nos estamos refiriendo aquí a cierta ineptitud de Vladimir para poder realizar estos trabajos, sino que y aún más, luego de los problemas de salud que tuvo que enfrentar, su vida o subsistencia básicamente tuvieron que depender exclusivamente ya de las atenciones de su mujer.
Podemos comprender según esto que, tanto Helena como Vladimir se necesitan mutuamente, ella depende de él en tanto le provee una mantención económica y él depende de ella en tanto que lo atiende y satisface sus necesidades. Sin embargo, la identidad que los constituye es muy diferente, la que asume Helena se ve, en esa relación, que es siempre desde el análisis hegeliano, esencialmente conflictiva, una predisposición a tener que asumir que, en lo que se refiere a la situación social y económica, ella lleva la peor parte. ¿Por qué hablamos de la peor parte?, pues, porque la identidad en la protagonista se ve ultrajada por su opuesto que ante ella es más fuerte, es decir su amo. Este amo, la doblega a tener que asumir su posición como aquella que está para servirle, Helena es sierva, es esclava y en tal situación de sumisión es vulnerable, manejable e incluso, debido a esto, infeliz. El disfrute de la vida no la vive ella sino Vladimir, su amo, solo él en el lugar que le corresponde en tanto que hay otro que le refleja su poder; se permite acceder a ciertos espacios de lujo e incluso a disponer de la vida de aquellos otros con los cuales, según él, no tiene por qué tener que lidiar.
Esta negatividad frente a la cual cada uno encuentra su identidad, para Hegel es fundamental, por ello, siguiendo los términos del autor, la Dra. Rossi asienta que "... la realidad contiene ella misma la negación... Negar no es un simple eliminar que haga desaparecer lo eliminado, sino que es un dejar atrás superador... La palabra Aufheben, tiene en el idioma alemán un doble sentido: significa tanto la idea de conservar, mantener, como, al mismo tiempo, de cesar, poner fin...".[3] Esta negatividad que conforma las relaciones es inherente a lo real, es el movimiento por el cual se da la diferenciación.
Con estos términos lo que queremos denotar es que, en dicha relación, según la cual Helena es subyugada, en tanto autoconciencia inferior, ante Vladimir como autoconciencia superior, ni uno podría saberse, comprenderse y aceptar en tanto lo que es si no se diera frente a este otro que lo confirma. En otros términos, Vladimir es o forma parte de una clase pudiente y adinerada en tanto que existen otros, como Helena y su familia, que se encuentran en condiciones económicas inferiores.
Sin embargo, Hegel también afirma que el conflicto constituye la realidad de forma inquietante, es decir, esta se nos muestra siempre bajo una multitud de formas que no se hallan extáticas, sino que son volátiles, móviles y por tanto, dinámicas. Precisamente por ello, volviendo al film que estamos analizando, Helena es lo que es solo en la instancia en que Vladimir es adinerado y este es lo que es en tanto Helena y su familia provienen de una clase carenciada. Por tanto, ni las relaciones ni el lugar, propiamente dichos, en tanto amo y siervo son necesarias, sino que son relativas a determinadas condiciones que permiten que la realidad circunstancial de cada uno sea lo que es. La Dra. Rossi se refiere a esto mediante el siguiente ejemplo
Lo positivo y negativo no son realidades puestas simplemente una frente a otra... nos demuestra lo banal y hasta cotidiana experiencia de que algo considerado "positivo" pueda volverse negativo. Por ejemplo, hacer que todo lo que se toque se convierta en oro (como la leyenda del rey Midas) puede considerarse en principio la más ventajosa de las fortunas, pero su realización puede convertirse en la peor de las pesadillas: lo positivo se trastocó en negativo. Lo mismo sucede en nuestras relaciones humanas: quien se nos "aparece"en un principio como maravilloso luego "se vuelve" vil. En esto consiste la "astucia del concepto" para Hegel, quien nos da este otro ejemplo: el engrandecimiento de un estado o de un patrimonio nos dice aparece de inmediato, en un primer momento, como su suerte más feliz, pero luego es eso mismo lo que lo llevará a la desgracia.[4]
Con esto lo que nos permite percibir la Dra. Rossi es que, las circunstancias en las que nos encontramos siendo una cosa o la otra no son esenciales a nuestro ser, pues no existen caracterizaciones necesarias que se mantengan como fijas e inmutables, sino que en cada caso siempre lo que es visto como positivo o ventajoso puede cambiar exactamente a su opuesto en el sentido preciso de que ya contiene la oposición en sí misma. Por ejemplo, en el caso de Vladimir, la creencia que este poseía de no tener que hacerse cargo de los familiares de Helena, fué lo que de algún modo lo condujo a una muerte oportuna, de la misma manera que su osadía para intentar estar en forma sin percatarse de que a su edad, y con problemas de salud ya evidentes, el llevar una vida sana no le apartaría de una pronta muerte. Entonces, tal vez por arrogancia, tal vez por avaricia, por necedad y desventura, ya en la impronta de manejarse en el mundo como amo y señor de las circunstancias que lo rodeaban, es que Vladimir terminó asesinado y traicionado en manos de su propia esposa, irónicamente en quien él depositaba toda su confianza.
Nadie es ni una cosa en su totalidad por virtud ni en su totalidad por defecto; como aclara la Dra. Rossi, la negatividad, la diferencia, la contradicción corresponden en la ontología Hegeliana a la afirmación de que "y en la medida en que niego lo otro", es decir obtengo la propia identidad por mi diferencia con lo otro, al que al mismo tiempo, niego para afirmarme y al que afirmo para negarlo. De esta manera, solo puedo ser yo mismo en la mediación con lo otro. Sin embargo, lo importante es considerar que el otro está incluido en la determinación de mí mismo, de modo que la alteridad no es otra cosa que parte de mí. Y esto, en última instancia quiere decir que cada uno es él mismo en la totalidad de ambas partes. De modo que, ni Helena es totalmente inocente ni Vladimir es totalmente culpable o merecedor de su muerte. [5]
Entonces, finalmente, podemos afirmar que, pese a que Helena es desde el punto de vista inicial, sierva respecto de su relación con Vladimir, al mismo tiempo, este aferrarse a la vida y a las relaciones familiares es lo que, en última instancia, la fortaleció, la fortaleció para cometer un delito y demostrar que en esa batalla librada ahora frente a su oponente, al no medir las consecuencias de sus actos, en cierta forma, también nos conduce a pensar que el miedo a morir, o en las circunstancias que se presentan en el film, terminar apresada por la justica, fue un riesgo que Helena tuvo que tomar para defender a los suyos.
Por estas razones referidas sobre el caso, consideramos que Helena ha conformado su identidad desde lo que sostiene Hegel, en cuanto que rechaza la forma en que la que no es lo que ella es, pero al mismo tiempo en dicha oposición también es aquello a lo que se enfrenta, pues, es la totalidad lo que la define y esa ambigüedad es lo que determina que pase de ser, en cierto aspecto, victima a victimaria. Mas, sin embargo también es preciso que se considere que, esta nueva alternativa de su ser no aniquila lo que era antes de cometer el delito, por lo cual, de algún modo, para comprender que Helena no es ni una cosa ni la otra; aunque la ley la defina como culpable, es preciso conciliar los fundamentos que ha tenido para llegar a obrar del modo en que lo hizo. Con esto no intentamos justificar las acciones sino comprender las razones que llevan a las personas reales, es decir, mediatizadas por las circunstancias que enfrentan, a tener que tomar las decisiones que toman y quedar enmarcadas dentro de una calificación no siempre justa, no siempre real, y no siempre coherente con lo que somos en tanto totalidad autoconciente.
Bibliografía
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Roces. Barcelona, Grandes Pensadores, 2004, p. 108.
- Hegel, Georg Wilhelm Friedric. Fenomenología del Espíritu. Trad. Manuel
Jiménez Redondo. Valencia, Pre-Textos, 2006.
- Hegel, Georg Wilhelm Friedric. Lógica. Trad. Augusto y Rodolfo Mondolfo.
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- Hegel, Georg Wilhelm Friedric. Filosofía del derecho, Trad. de Juan Luis Vermal,
Barcelona, Edhasa, 1987.
- Hegel, Georg Wilhelm Friedric, Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas. Alianza
Editorial, 1997.
- Butler, J. Sujetos del deseo. Reflexiones hegelianas en la Francia del siglo XX.
Buenos Aires, Amorrortu 2012.
- Kojève A. Introducción a la lectura de Hegel. La Pléyade, Buenos Aires, 1972.
- Kojève, A. La dialéctica de lo real y la idea de la muerte en Hegel. Buenos Aires,
La Pleyade, 1984.
- Rossi, MJ. Lógica, fenomenología y política en George F. W. Hegel. En
Relecturas. Claves hermenéuticas para la comprensión de textos filosóficos. Buenos Aires, Eudeba, 2013.
- Rossi, MJ. Muñiz, M. Saber absoluto, saber del límite. Desazón, olvido y
contingencia en la Fenomenología del Espíritu. Revista Praxis Ediciones de la Universidad Nacional de Costa Rica, No. 61, octubre de 2008, pp 87 a 112.
- Valls Plana, R. Del yo al nosotros. Lectura de la Fenomenología del Espíritu de
Hegel. Barcelona, Laia, 1971.
- Zizek, S. Porque no saben lo que hacen. El goce como un factor político. Buenos
Aires, Paidós, 1998.
[1] HEGEL, Georg Wilhelm Friedric. La fenomenología del espíritu. Trad. Wenceslao Roces. Barcelona, Grandes Pensadores, 2004, p. 108.
[2] Ibíd. p. 113.
[3] ROSSI, MJ. Lógica, fenomenología y política en George F. W. Hegel. En Relecturas. Claves hermenéuticas para la comprensión de textos filosóficos. Buenos Aires, Eudeba, 2013, pp. 233-234.
[4] Ibíd. p. 235.
[5] Cf. Ibíd. p. 238.

